Madre, que dulce poderte llamar Mamá

Tantas veces nos desesperamos en buscar el mejor regalo para ese ser tan amado y buscamos en las mejores tiendas, en las galerías las mejores  obras de arte, poemas y dedicatorias, etc.,  y no nos sentimos gusto, a  pesar de tanta cosa que hay. Lamentablemente hemos olvidado que el mejor regalo está en el profundo del corazón de cada uno de sus hijos sin reserva ni distinción: Un sincero: Te quiero! adornado con un expresivo abrazo  lleno de ternura, sentimiento y calor hacen que todo sea un gran día de fiesta para mamá. 

Las verdaderas MADRES, ellas, ricas o pobres, inteligentes o no, humildes o duras, ellas todas ellas son movidas por el mismo regalo y el mismo valor: El amor sincero, tierno y respetuoso de sus propios hijos. Una llamada telefónica, una sencilla rosa, un beso de ternura, una abrazo y la obediencia y respeto son perfectos arreglos que a diario ella quiere recibir.

Tantas veces el cariño de un beso o de un abrazo es más que todo los regalos del mundo, tantas veces el hijo que sabe acercarse con sinceridad a la mamá, a veces, para pedir perdón, otras  para dar gracias y muchas otras para estar a su lado, mientras llora sin saber por qué? o ríe y canta emocionada mientras arregla la cocina, o simplemente mientas trabaja y ora sin descanso por amor a ti. 

La recompensa del amor, es el amor, la recompensa de la paciencia es la perseverancia, la recompensa del empeño es el éxito. Gracias mamá pues, eres el regalo más grande que Dios me dio, y como eres el más grande, yo humildemente te pido que  aceptes mis regalitos con amor. 

Mamá, solo intento decir palabra y acomodarlas, buscar detalles para dártelos,  hacer propósitos para decírtelos, pero al fin de cuentas no logro nada porque vuelva caer en cuanta que tu eres: Nuestro Milagro y Nuestra Regalo a La vez. 

En nombre de todas la hijas e hijos de Nuestra Señora del Tepeyac

Feliz día de las Madres!!!

Rev. Rigoberto Gámez, JCD -  Párroco.