“Velen y estén preparados porque no saben cuándo llegará el momento”.

El Salmo continua la misma línea del poeta y profeta Isaías  Muéstranos, Señor, tu rostro, y nos salvaremos; es la súplica del hombre de fe que se siente escuchado y protegido providencialmente por ese Padre que se recrea y se maravilla de la historia de amor que empieza cuando nos dejamos encontrar y amar por nuestro creador.

San Pablo nos invita a aguardar con grande esperanza la definitiva manifestación de Cristo; y nos invita a permanecer en su amor y su paz como buenos embajadores de buenas noticias ya que hemos recibido por su generosidad dones y carismas para enriquecer nuestra vida con su presencia y aguardar su manifestación gloriosa firmes en la fe y gozosos en el mensaje de  salvación que hemos escuchado.

El evangelio nos invita a estar atentos y vigilantes, pues la venida del Señor es inminente. Ojala vivamos siempre preparados para recibir dignamente al Señor que viene. El domingo  pasado celebramos con alegría la solemnidad de Cristo Rey, y con esta fiesta hemos cerrado el ciclo litúrgico. Hoy iniciamos el adviento en latín, adventus significa llegada; es el tiempo que va desde Cristo Rey hasta la navidad, y que nos prepara espiritualmente para celebrar con gozo y con optimas disposiciones interiores el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en la tierra, momento maravilloso de nuestra salvación.

Al iniciar el tiempo litúrgico de Adviento revisemos nuestra actitud frente a las celebraciones navideñas. Que los símbolos de esta época, árbol, luces, pesebre,  no nos transmitan un mensaje superficial si no que por el contrario sean elementos que nos catequicen y nos lleven a vivir un encuentro personal con Jesús, que no nos dejemos seducir por el consumismo y el materialismo asfixiante en una época donde la invitación es vivenciar la espiritualidad del hogar de Nazaret época para volver a empezar a construir desde nuestras familias la civilización del amor y del perdón.

Bendiciones y que el amor de Cristo Reine es sus corazones y reciban una bendición muy especial para usted y su Familia. 

Rev. Oscar León Franco Avendaño.