Cuarto Domingo de Pascua

UN REBAÑO 

Jesús añade otra característica a la imagen del pastor, la cual también inquieto a sus discípulos. Él se refiere a "otras ovejas que no son de mi rebaño" pero serán una parte del mismo rebaño. Esto probablemente se refiere a los gentiles, a otros pueblos más allá de Israel. El Pastor aumenta su rebaño, pero enfatiza que solo hay un solo rebaño. Jesús habló con fuerza y frecuentemente, especialmente en el Evangelio de Juan, de la importancia de la unidad de aquellas personas que lo siguen. 

Nosotros, quienes seguimos a Jesús, debemos de recibir a "las otras ovejas" para respetar y celebrar las diferencias entre los cristianos. Debemos de aprender del otro, de la otra persona. Todas estas cosas que parecen dividir a los seguidores de Jesús en la cultura, la etnicidad o los conflictos de la historia se desvanecen en comparación con la unidad más profunda de un solo rebaño con un solo pastor. Vivir unidos es esencial para que seamos testigos fieles y creíbles de Cristo en el mundo.

Lecturas de hoy: Hch 4:8-12; Sal 118 (117):1, 8-9, 21-23, 26, 28, 29; 1 Jn 3:1-2; Jn 10:11-18