La Natividad de san Juan Bautista

MENOS PROBABLE PARA TENER ÉXITO 

Pocos de nosotros, si es que alguno, probablemente elegiríamos a Juan el Bautista para preparar al mundo para encontrarse a su salvador. Muchos de nosotros nos sentiríamos incómodos estando cerca de Juan, por su comida y su forma de vestir y su constante insistencia de recordarnos del arrepentimiento de nuestros pecados. El mismo Zacarías, padre de Juan, dudaba de la providencia de Dios cuando supo que su esposa Isabel tendría a Juan. Como castigo, el ángel Gabriel le quitó el habla. La lectura del Evangelio de Lucas narra el momento en que Zacarías reconoce el plan de Dios para su hijo. Él apoya a Isabel, quien confió en la providencia de Dios todo el tiempo, y así recupera el habla. Zacarías se alegra de la sabiduría de Dios, alabando a Dios a todos sus vecinos. 

La historia de Juan nos recuerda como nuestros instintos a menudo están en contra de la sabiduría de Dios. Aunque evitamos a las personas torpes y difíciles, Dios elige a un hombre que come insectos para mostrarnos el camino hacia Jesús. La lección de Juan el Bautista es nunca subestimar la fuerza y sabiduría de Dios. ¡Eso debe inspirarnos esperanza! Nosotros, como Juan, somos "temerosos, hechos maravillosamente" (Salmo 139). Dios tiene bellos planes para cada uno de nosotros.

Lecturas de hoy: Is 49:1-6; Sal 139 (138):1-3, 13-14, 14-15; Hch 13:22-26; Lc 1:57-66, 80