Preceptos del Señor y preceptos humanos

Hoy la liturgia nos plantea un reto nuevo a nuestras vidas. Jesús critica a los fariseos que convierten en principales e importantes algunos mandamientos que, en realidad, son secundarios, ya que se trata de un conjunto de prácticas y ritos externos que la tradición ha creado; y que, por el contrario, actúan de espaldas al proyecto de Dios de cara a las personas. Para Jesús lo que cuenta son los comportamientos y las actitudes de las personas, la manera de vivir y de actuar y no el simple cumplimiento de unas normas. 

Es obvio que un ritual (sea religioso, militar, político, etc.) por sí mismo no cambia a una persona. Un ritual no puede ponerse por encima de las actitudes éticas de la persona. Más allá del legalismo está la actitud interior. La norma, la ley, es necesaria pero ha de ser siempre un camino de liberación, no de angustia y amenaza. Por esto en la liturgia de hoy es muy significativo expresivo el salmo que hemos leído: «Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino… El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente…». 

Hoy nos toca vivir en un mundo donde a menudo observamos que la subversión de valores es un hecho demasiado extendido y frecuente, esto hace que no debamos de dejar de trabajar por las exigencias éticas que comportan el seguimiento de Jesús. Por eso, hoy se. Nos invita a vivir los valores de Jesús contra la manera de subvertir los valores, pues, el evangelio sigue teniendo plena actualidad. La tentación denunciada del fariseísmo centrada en mantener una imagen que no responde a la realidad tiene plena vigencia. Por esto, la liturgia de este domingo es una fuerte llamada a la sinceridad. No siempre somos lo que parecemos, y podemos caer en la tentación de ponernos máscaras que no reflejan la verdad de nuestro interior y de nuestra vida. Recordémoslo y roguemos cada día: no permitas, Señor, que caigamos en esta tentación… 

Rev. Alejandro Marca Mansilla, Pastor