Sin excluir a nadie

Jesús no vive solo para sí sino que su vida la entrega para que redunde en beneficio vivificador para todos los que secunden su oferta de participación de la vida de Dios. Según nos enseña el evangelio hacer el bien no es exclusivo de los discípulos de Jesús, ya que la bondad de Dios fue derramada sobre todas sus criaturas y su trascendencia va mas allá de las condiciones históricas y sociales de la humanidad.

Es cierto que no podemos excluir de esa forma de actuar a todos aquellos que por di versos motivos no profesan la misma religión que nosotros profesamos y que llamamos católica.

Curiosamente la condición de catolicidad excluye esa condena tacita o explícita de cuantos no coinciden con un único criterio humano. Es el criterio de Dios quien hace universal y por tanto válida para todos los hombres la salvación que Él nos brinda; no deberíamos nosotros enmendar la plana de Dios y condenar a nadie cuando su voluntad explícita es que todos los hombres se salven. La dificultad que surge para aceptar este criterio de Dios es que olvidamos que Jesús vino a salvar a los pecadores; no para declararles justos, sino para ensenarles el camino de la Verdad y de la Vida.

La Iglesia viva, y por tanto también la de los cristianos de a pie, tenemos  que continuar las enseñanzas de su Maestro y Fundador, y acercarse a los pecadores e infieles con un mensaje de vida y no de condena. 

Rev. Alejandro Marca Mancilla, Pastor.