Servir como el Señor

Este egoísmo se revela explícitamente en la petición de los discípulos más allegados a Jesús cuando le dicen "Maestro queremos que hagas lo que te vamos a pedir". Los hijos de Zebedeo se dirigen a su Maestro no para que les enseñe, sino para que ejerza su influencia ante el Padre celestial y les conceda un puesto de honor. La respuesta de Jesús es clara: "No saben lo que piden...". Ellos si saben; pero solo con esa astucia humana que poco tiene que ver con el don de sabiduría, que nos facilita el conocimiento de la verdad buena.

Hay verdades no buenas, que satisfacen nuestros deseos y que acallan nuestro interés por conocer la verdad que ilumina generosamente nuestra realidad. La verdad buena, en cambio, acalla nuestros deseos y aviva nuestro interés por alcanzar esa área luminosa y esplendida en la que nuestro ego recobra su verdadera posición al servicio de los demás. El interés no se centra en rehuir el dolor y el sufrimiento, sino en alcanzar esa visión lucida que nos permite ver en las contrariedades un proceso de crecimiento y acercamiento a la verdadera gloria.

Los discípulos de Jesús pretendían estar lo más próximo de esa gloria, pero no pensaron en que el camino para llegar a ella pasaba por la entrega generosa de su propia vida en favor de los demás. Jesús les advierte del riesgo que supone pretender ser jefe o grande en este mundo; esa aspiración acaba siempre imponiéndose sobre los demás en forma de tiranía u opresión. 

Una feliz semana a todos ustedes

Rev. Alejandro Marca, Pastor.