Mirar y evaluar

Se puede dar por supuesto que se nos mezclarán experiencias buenas y malas. Por la fe confesamos que el Señor ha venido y continúa viniendo, que él es el principio y el final de todas las cosas y que su designio es de salvación, de liberación y de esperanza. Así se nos recuerda: «Tened cuidado de ustedes, no sea que se emboten sus corazones… Esten despiertos todo el tiempo, pidiendo que puedan escapar de todo lo que está por suceder». Miremos adelante con confianza, con lucidez, firmeza y paciencia, y seamos proactivos para vivir y luchar con esperanza. Este impulso de la esperanza de Adviento es un antídoto contra el miedo, la resignación, la parálisis y contra todos los profetas de calamidades que no paran nunca de sembrarlas quizá porque les interesa que todo siga igual.

Rev. Alejandro Marca Mansilla, Pastor.