Necesidad de paciencia y de acompañamiento

En un tiempo como el nuestro, que pone de relieve las emociones y las mayorías que arrastran, debemos recuperar la pedagogía y la sabiduría de valorar las cosas pequeñas y los pequeños gestos de cada día. Pensemos en el despliegue y el crecimiento que han tenido nuestras vidas. Tanto las personas como los que nos rodean tienen su propio ritmo de crecimiento y de maduración, que requiere paciencia y constancia y pide comprensión. En muchas vertientes de nuestras vidas somos impacientes, nos cuesta saber esperar y no nos damos cuenta de que la espera paciente nos hace respetuosos con los procesos.

Por eso en las vísperas de Navidad, te invito a que revisemos las lecturas bíblicas que pueden iluminar desde diversas vertientes esta nuestra manera de vivir y de situarnos ante la realidad. El profeta Miqueas habla al pueblo de una salvación futura, no inmediata y que surgirá de una población insignificante: «Tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel… pastoreará con la fuerza del Señor… se instalarán… Él mismo será la paz» (primera lectura). Habrá que saber esperar, habrá que hacer crecer los mejores anhelos, habrá que valorar lo pequeño, sencillo, lo irrelevante. Se entrevé la prefiguración del advenimiento del Mesías como un pastor que conducirá su rebaño (pueblo) y la identidad será la humanidad, la bondad, la paz.

Que tengas una feliz navidad llena de bendiciones.

Rev. Alejandro Marca Mansilla, Pastor.