Por tu palabra echaré las redes

El clásico refrán de que “el hombre propone y Dios dispone” refleja claramente que sin la ayuda de Dios
nuestros propósitos corren el riesgo de ser meros propósitos. La ayuda de Dios es la fuerza la fuerza que
garantiza la eficacia de nuestros propósitos. En términos del evangelio, es la palabra de Jesús que invita
a Pedro y a los suyos a adentrarse de nuevo en ese mar que les ha resultado nefasto a pesar de su gran
esfuerzo. “Rema mar adentro y echa las redes” no es sólo una orden sino una invitación magistral, una
palabra llena de energía clarificadora que abre nuevos horizontes y un ámbito donde la pesca es segura.
La respuesta a esta invitación supone superar los miedos al fracaso, las excusas por cansancio o falta de
visión esperanzada. Podemos encontrar también, por ejemplo, la experiencia del profeta Isaías que da al
Señor cuando escucha su voz que pregunta. “¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí? Aquí estoy
mándame”. Vemos que liberado de sus miedos Isaías descubre esa fuerza de la palabra divina y se
siente atraído por ella. Esa atracción que la Palabra de Dios ejerce sobre el profeta es muy superior a la
evidencia que resulta de la consideración de los argumentos humanos. La palabra de Dios supera la
lógica humana, en términos teológicos afirmamos que la fe no contradice la razón, sino que amplía el
horizonte de visión que el ojo humano no llega a ver.

Por ello estamos invitamos a escuchar en este día y hacer lo que Jesús nos pide “echa las redes” , y sin
duda estar atentos al resultado que el mismo Señor ya tiene sobre nuestros esfuerzos.

Que Dios te bendiga
Rev. Alejandro Marca Mansilla, Pastor.