Cordero y Pastor

Al hablar de la identificación de pastor con sus ovejas entendemos que por parte del pastor hay un conocimiento individual de cada uno de los miembros de su rebaño y a ninguna de sus ovejas considera menos que a las otras, si bien presta mayor atención a las más necesitadas e incluso expone su vida por llegar hasta la extraviada.

Con esta imagen se habla de una relación personal de Cristo con sus fieles, con sus seguidores, a quienes El no necesita para afianzar su condición de líder, sino que el seguimiento que hacen tanto las ovejas, los fieles, del Pastor (Cristo), como el que hace el Pastor cuidando de sus ovejas, hace cada vez más compacta la unión de los diversos miembros de ese misterioso Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Es esta línea de conducta del Pastor divino la que atrae las ovejas a su redil.

Y no tenemos que extrañarnos de que, en todo este lenguaje bíblico sobre el Pastor y las ovejas, se nos ofrezca la paradoja del Cordero que hace de Pastor. Dar la vida por los fieles no es solo una imagen sino una realidad cruenta que trae consigo derramamiento de sangre. 

El libro del Apocalipsis expresa la acción expiatoria y benéfica de la pasión de Cristo en esa procesión compuesta por una muchedumbre innumerable de toda nación y lengua que ha participado de la pasión de Cristo, y que ahora vienen vestidos de blanco y empuñando un emblema de victoria. Como participes de la pasión de Cristo ellos han lavado y blanqueado sus vestidos en la sangre del Cordero.

Esta procesión que adquiere carácter universal festeja y celebra la victoria del Cordero recordando el día en que actuó el Señor. A nosotros, los fieles del Señor, ovejas de su rebaño, se nos invita en esta liturgia a sumarnos a esta procesión, a este seguimiento de Cristo; Cordero y Pastor, que dio su vida en favor de cuantos son capaces de superar la gran tribulación y de lavar sus vestidos del viejo Adán en la sangre que da vida y re­ viste a todos los miembros con la nueva humanidad que es su Iglesia.

Bendiciones para todos y cada uno de ustedes.

Rev. Alejandro Marca Mansilla, Pastor.