Un nuevo mandato

La lectura del Apocalipsis describe el universo nuevo como una nueva creación, y celebra en alegre marco conyugal el comienzo de la nueva alianza: " la novia que se adorna para su esposo... es la morada de Dios con Los hombres". Un ambiente de alegría, sin l uto, ni llanto, ni dolor, es el espacio que describe la novedad del universo nuevo con una clara alusión a su definitiva pervivencia. La nueva alianza insiste en el aspecto definitivo de la misma porque ha sido sellada con la victoria sabre el mundo perecedero, y concretamente sabre la muerte.

La nueva ley, el nuevo mandato que el Cristo resucitado inicia, se apoyara en un cambio radical de comportamiento entre los hombres: el amor a los demás sustituye a la antigua ley de la venganza yes la característica más sobresaliente de este nuevo orden. El amor como atención y respeto por el otro es la señal que garantiza la continuidad del orden establecido por Dios. Frente al egoísmo y aprovechamiento exclusivo de las prerrogativas, se ofrece la nueva ley, que ensancha sin límites el número de los beneficiados. Ante Jesús, que no hizo alarde de su condición divina, sus discípulos ya no pueden acaparar para sí mismo el bien que han recibido, han de sentir la fuerza de este bien como algo que tiende a comunicarse a los demás, han de sentir a los demás como parte integrante del mismo proyecto de Dios. Este es el mandamiento nuevo: "que se amen unos a otros como yo os he amado”. La medida del amor no la fija ya el hombre, sino Dios.

Dios los bendiga.

Rev. Alejandro Marca Mansilla, Pastor.