Haz esto y tendrás vida

La expresión paulina "Yo, mas no yo, es Cristo quien vive en mi'' define ese acto de humildad que lejos de reducirnos a la nada nos regala una identidad superior. El propio Pablo afirmará que "El la cabeza del cuerpo, ... en Él reside toda la plenitud ... y es el primero en todo".

La Palabra de Dios es viva y vivificante, por ello cuando la escuchamos y obedecemos ella produce vida en nosotros, nos hace vivir, amar como Él quiere. Nuestro orgullo, más bien nuestra vanidad, nuestro yo que se resiste a obedecer, a realizar, a cumplir, a llevar a plenitud la Ley divina, es el mayor obstáculo para vivir y amar (gozar de la vida) como Dios ama. Nosotros las criaturas sin excepción no somos capaces por sí solos de consumar la voluntad divina; a lo más podemos consumir el don de la libertad entregándonos a nuestros propios de seos y acabamos siendo esclavos de ellos.

A la pregunta que solemos hacer, secundando la que hizo un conocedor de la Ley, un letrado contemporáneo de Jesús, Él nos responde devolviendo el sentido vivificante de la Ley: "Amaras al Señor tu Dio s con todo tu coraz6n y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”. Si, solo el amor nos hace vivir, solo cuando somos capaces de ver al prójimo y amarle como Dios nos ama, vivimos anhelando que no nos falte el amor que supera todo egoísmo.

Que tengan un feliz domingo

Rev. Alejandro Marca Mansilla