La fe hace firme la esperanza

Por la fe el cristiano aprecia y estima el dolor e incluso la muerte como realidades fáciles de superar considerándolas como hechos caducos y perecederos ante los cuales no basta sentirse víctima sino autentico oferente al participar del sacerdocio de Cristo. Esa actitud activa frente a las dificulta­ s de la vida brota de la nueva visión de futuro que proporciona la fe. Conviene recordar que la fe es un don gratuito que Dios nos concede y requiere al mismo tiempo una respuesta: es lo que llamamos virtud de la fe.

Como todo acto personal la fe requiere una actitud viva, libre y responsable. Al igual que otros actos humanos son las facultades memoria, inteligencia y voluntad, las que determinan el grado de respuesta que se da don divino. De ahí la necesidad de conocer bien los motivos de la fe, así como su oferta benéfica para la vida humana. La falta de conocimiento del don divino, así como el olvido de los dones recibidos, suelen frenar nuestra voluntad mas proclive a otros incentivos que nos parecen, por ignorancia más razonables y liberadores.

La fe es una gran noticia que nos llega de Dios, llena de esperanza y nos invita a adentramos en esa aventura que es la existencia cristiana. Con frecuencia esta llamada divina desestabiliza nuestro pasado y nos a invita avanzar hacia un horizonte nuevo que transforma nuestro criterio y capacita para afrontar retos insospechados que dignifican nuestra existencia y llegamos hasta gloriarnos en la cruz de Cristo.

La fe supone tener confianza en Jesús y saber que su propuesta es algo nos hace vivir en novedad.  Nada más contrario a la fe que el inmovilismo de quien ya se ha encontrado sus seguridades aquí en la tierra. La vida nueva del Resucitado es lo que va surgiendo en nuestro interior a medida que vamos progresando en nuestra respuesta de fe ante las circunstancias personales que nos suceden cada día. Esa es la esperanza que garantiza la fe.

Que tengan un feliz domingo 

Rev. Alejandro Marca Mansilla