Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

SÓLO DIOS ES DUEÑO DE LA VIDA

(Junio 5, 2016)

“Entonces dijo Jesús: Joven, yo te lo mando, levántate. Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre” (Lc. 7,11-17). Para el corazón de una madre no hay dolor más terrible que el que produce la muerte de un hijo. El milagro de la resurrección que Jesús hizo al hijo de la viuda del Evangelio, nos ayuda a recordar que sólo Jesús, como Hijo de Dios, puede devolvernos los dones perdidos, aún el más grande que es la vida misma; y que además sólo él puede darnos la da fuerzas para seguir caminando y transmitiendo a otros el mensaje de esperanza.

Los milagros que Jesús realiza durante su vida pública son siempre una intervención divina que salva al hombre de sus miserias: el sordo que no oye, el ciego que no ve, el cojo que no puede caminar, el muerto que lo ha perdido todo, después de la intervención de Jesús, lo vuelven a tener todo y para siempre, porque ya no lo quieren perder. En nuestra vida ¡Cuántas cosas vamos perdiendo con culpa y sin culpa! Pero Dios no nos abandona nunca. Sale siempre a nuestro encuentro y nos recuerda: ¡Aquí estoy contigo. No tengas miedo. Dame la mano y como a Pedro, nos salvará de las aguas turbulentas en las que a veces nosotros mismos nos enfrentamos.




Denles Ustedes de Comer: LA EUCARISTÍA ES PAN VIVO

(Mayo 29, 2016)

En esta fiesta de su santísimo cuerpo, Jesús nos habla del Reino de Dios, sana a los que necesitan de sus cuidados y nos ofrece el pan divino a todos los que hoy estamos reunidos en esta eucaristía. Dispongámonos a vivir la experiencia de aquellos hombres que supieron olvidar el cansancio, el hambre y la enfermedad cuando estaban junto al Maestro y permanecieron con Él.

Denles de comer, es la orden de Jesús. Era al atardecer y estaban cansados, los discípulos sugieren enviarlos a los pueblos para que coman, pero el Señor tiene otros planes: que se queden con Él. Si han venido desde tan lejos, si lo han sacrificado todo para alimentarse de su palabra, si necesitan el milagro de su curación ¿cómo mandarlos con las manos vacías? No, Jesús quiere darles a comer del pan que sacia el hambre del cuerpo y del alma. El mismo pan eucarístico que recibiremos nosotros en la comunión, Jesús mismo, en cuerpo, alma y divinidad.




La Santísima Trinidad: Que gran Misterio!

(Mayo 22, 2016)

Querido Lector: Hay millones de cosas que ni los mismos expertos saben. Por ejemplo, siendo el agua un elemento y una creatura natural, no hay en el mundo un científico que nos diga con exactitud cuantos litros de agua hay en el mar, o cuantos son exactamente y sin error el número de habitantes sobre la tierra, o cuantas especies de cada árbol o de pájaros existen sobre la faz de la tierra, etc., Si el hombre en su extraordinaria sabiduría no sabe con exactitud las cosas que suceden sobre la tierra, como pretenderá, con su lógica humana entender y saber los misterios de la eternidad?

Los creyentes, celebramos, adoramos y reconocemos por fe otro de los grandes misterios: LA SANTISIMA TRINIDAD: Tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Por lógica matemática sabemos que 2 + 2 = 4, porque alguien así lo entendió, lo determinó y lo enseñó y así lo aceptamos. Igualmente por fe sabemos y creemos que El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son tres personas distintas, pero a la vez perfectamente unidas entre sí, y las cuales conforman un solo misterio al que reconocemos, adoramos y confesamos como el Único Dios Verdadero. Con la razón, entendemos, por la fe creemos. Así como el pez no sabe que vive en el agua pero sin ella, o fuera de ella no vive, también, la creatura sin el creador, no existe. El agua puede vivir sin el pez, pero el pez no puede vivir sin el agua. El creyente que quiere vivir sin el misterio no es creyente.




Los terremotos y huracanes siempre hacen temblar de medio

(Mayo 15, 2016) Fiesta de Pentecostés

No siempre estos signos traen desgracia sino que anuncian algo más grande. Elías, por ejemplo recibió esta orden: «Sal y ponte en el monte ante Yahveh» Y he aquí que Yahveh pasaba. Hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebrantaba las rocas ante Yahveh; pero no estaba Yahveh en el huracán. Después del huracán, un temblor de tierra; pero no estaba Yahveh en el temblor. (I Reyes 19, 11).

Hoy está ocurriendo de nuevo el terremoto que estremeció al universo entero y que revolucionó a toda la humanidad. La venida del Espíritu Santo. Ciertamente el domingo de Pascua o de Resurrección seguirá siendo en el corazón de la Iglesia, el terremoto más grande de historia porque el sepulcro se abrió y resucito Jesús por el poder del Espíritu de Dios. Luego, no fue solo un poderoso terremoto natural sino el acontecimiento que dejo más que terror y muerte dejo esperanza y vida eterna y cada ano la iglesia recuerda celebra ese poder renovador en la cumpleaños e la Iglesia de Dios.




El grande regalo que produce el misterio de la Unidad...

(Mayo 8, 2016)

“Que todos sean uno como El Padre y yo somos uno”. El misterio de la unidad nos lleva a la perfección. Todo plan, estrategia o código trabaja bien cuando se aplica sin error. Pero cuando algo no coincide todo queda desconectado, desactivado, o bloqueado.

Curiosamente en el contexto de tecnología, nada funciona si no hay electricidad o (corriente como comúnmente le llamamos). Todo queda muerto, sin fuerzas, sin luz, en oscuridad. Así funciona todo, por la unión de sus elementos, desde los más pequeños hasta los vistosos e imponentes. “Todo eso” y “nada de eso” es nuevo. La perfección de la unidad viene desde el Creador que a cada creatura le ha asignado una misión, una función y lo ha creado para que poniendo en acto su destino, su naturaleza unida a otros destinos y naturalezas, ésta pueda producir nuevos efectos: “Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto.”




El verdadero cristiano muestra su amor a Dios en lo que hace y dice.

(Mayo 1, 2016)

Muéstrame tu fe sin obras que yo por las obras te mostrare mi fe. En San Juan leemos: “Si alguno dice: yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto” (1Jn 4,20) y en términos coloquiales o populares se diría: "¡Obras son amores y no buenas razones!" Es decir, no basta tener buenas intenciones, hay que demostrarlo con los hechos.

Nuestro mundo vive presionado por el afán de aparecer y no der ser. La apariencia es plato principal, que aunque no lo pidas, te lo sirven en todo lugar. Del AMOR y de la palabra AMOR se habla en todo lugar y a cualquier precio pero tantas de esas veces y circunstancias, son solo palabras que se dicen pero que no se practican. Por eso san Juan deja claro que cuando algo se dice pero no se practica, eso resulta ser una vil mentira.







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