Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

¿Podrá un ciego guiar a otro ciego?

(Marzo 3, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Siguiendo la liturgia de este domingo me llama a la reflexión el evangelio que nos propone la liturgia. Ciertamente, nos invita a estar atentos para entender bien las palabras que se utilizan en un sentido figurado. Es evidente que el evangelio de Lucas no nos habla de la ceguera física y su alusión a los ojos del cuerpo tiene un valor netamente metafórico. La ceguera de la que habla el texto del evangelio es la falta de visión que todos sufrimos cuando ni entendemos ni sabemos: es lo que nos impide comprender y ver con claridad el misterio que nos revela una palabra o acontecimiento que nos desborda. Si todos pues somos ciegos no pretendamos guiar a los demás con la visión deficiente que tenemos; el evangelio nos recuerda que ve menos el que tiene una viga en el ojo que el que apenas tiene una mota que le distorsiona su visión.




Hagan el bien sin esperar nada a cambio

(Febrero 24, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Cuántas veces hemos escuchado esta sentencia del evangelio. Y es que solo desde la conciencia de la filiación divina podríamos entender el tema del “amor a los enemigos”. Estamos en la misma línea del espíritu de las bienaventuranzas, donde la lógica humana choca con los valores del evangelio. Jesús nos habla a sus discípulos, [es decir a los que queremos seguirle] a los que quieren escucharle, y nos enseña un comportamiento de los paganos, de los que necesitan escuchar a Dios y razonan según el criterio de los hombres.

¿Como vas a prosperar si te dejas avasallar por todos aquellos que intentan poner trabas en tu camino, por los que te hieren en la mejilla, te roban tu equipo y encima te injurian? Es normal y lógico que intentemos defendernos y hasta incluso pensamos que la mejor defensa es el ataque. En lugar de sufrir y soportar las vejaciones de la demás nos encerramos en nuestro propio yo y acabamos siendo obstáculo para el progreso de los que consideramos nuestros adversarios. Nadie puede reprocharnos este egoísmo que consideramos el mínimo de defensa personal sin atender a las lesiones que podemos ocasionar por poner la otra mejilla.




Bienaventurados los infelices

(Febrero 17, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Así de contundente y sorprendente suena el contenido de las bienaventuranzas que Jesús proclama ante sus discípulos. La felicidad que procura el mundo no es requisito para ser bienaventurado; es más, la felicidad o dicha de este mundo puede alejamos de la verdadera dicha, la que trasciende nuestros deseos inmediatos y es capaz de producir en nosotros el verdadero gozo y bienestar.

Lo más sorprendente de estas bienaventuranzas es que los infelices, los que son pobres, los que tienen hambre, los que están tristes y los que son perseguidos o rechazados por la sociedad, son los principales destinatarios de esta bienaventuranza. Y se refuerza este destino al poner en un ¡ay! la felicidad de quienes son ricos, están saciados, se ríen y gozan del aplauso de los de más. La dicha es para los primeros, los infelices, y no está asegurada para los segundos, que serán los que se lo están pasando muy bien.




Por tu palabra echaré las redes

(Febrero 10, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

ste domingo la liturgia nos propone la imagen San Pedro que después de una larga noche de pesca sin resultado alguno esta desalentado. Es una gran imagen que nos sirve para comprender tantas y tantas fatigas que de quienes trabajan por una causa y al final de cada jornada apenas si quedan fuerzas para emprender de nuevo la tarea cotidiana. Es importante ver que la experiencia del fracaso no debe reducirse a una simple mala suerte; quizás es tiempo de que podamos tener en cuenta que muchas veces el fracaso forma parte de nuestra limitación, ello nos ayude a ordenar nuestras fuerzas de manera eficaz, de esta manera podremos alcanzar muchas metas.




Profetas para nuestro tiempo

(Febrero 3, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Estoy seguro de que han escuchado la expresión del evangelio que dice “que ningún profeta es bien mirado en su tierra”. O lo que es lo mismo: la fuerza de la palabra del profeta no está en su verdad, ni siquiera en sus convicciones profundas, sino en el Dios que le ha seducido, le atrae y le arranca de su propio pueblo para hablar de Dios a todas las naciones. De esta manera su lenguaje adquiere una fuerza que traspasa las fronteras de la verdad conocida, de la verdad familiar a la que uno se habitúa y cree ya dominar. La palabra profética trasciende los deseos y aspiraciones del hombre; esta enraizada en la propia intimidad de Dios, que se nos revela como un don vivido.




Solidez de las enseñanzas

(Enero 27, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Cuando vemos a nuestro alrededor, podemos constatar que lo que mas nos atormenta nuestro animo es la falta de seguridad y de solidez en lo que nos apoyamos. Cuando hablamos o actuamos sin un respaldo que garantice el valor de lo que decimos o hacemos, corremos el riesgo de sentirnos desconectados de la verdadera vida que sólo procura la verdad. A menos que nos hayamos acostumbrado a la insensatez, y por tanto a la insensibilidad de lo que es verdadero, toda vez que no estemos seguros de hablar y obrar según la verdad, se producirá en nosotros una sensación de vacío y de vanidad, que debería avergonzarnos y reconocer esta confesión como el punto de arranque para retornar a la búsqueda de la verdad y de la vida.







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