Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

Preceptos del Señor y preceptos humanos

(Septiembre 2, 2018)

Queridos feligreses

El Señor invito a su pueblo a escuchar sus mandatos y preceptos sin añadir ni suprimir nada y así cumplirlos tal cual El los ordenó para su crecimiento y desarrollo. La observancia de estos preceptos eran el mejor testimonio de la sabiduría e inteligencia del pueblo de Dios frente a las demás naciones. Ningún pueblo tenía un Dios tan cercano que se hubiera hecho norma vivificante para sus fieles.

Frente a esta invitación surgen las exigencias de quienes en su nombre imponen preceptos y obligaciones que difícilmente se pueden llevar a cabo. No nos corresponde a nosotros decidir cuál es el precepto divino frente al precepto humano; a nosotros nos corresponde escuchar la voz de Dios, percibir la moción del Espíritu Santo, que anida en lo mas profundo de nuestro ser y no excluir el ejercicio de nuestra libertad que se somete agradecida al único Señor que no nos priva de ella.




¿Señor a quién vamos a acudir?

(Agosto 26, 2018)

Queridos feligreses

Muchas veces me he puesto a meditar sobre el lenguaje de Jesús, que es duro, ahora bien, no porque sea incomprensible, sino porque resulta difícil de aceptar, sobre todo por las consecuencias que implica. La cuestión del «lenguaje» en la transmisión de la fe es importante, pero la realidad de la fe, aunque sea expuesta en el lenguaje más actualizado, será siempre «dura». En estos años se ha introducido la lengua hablada en la liturgia, aunque no por ello han aumentado los que participan. Y no es sólo por una cierta extrañeza cultural del mundo bíblico, sino porque la Palabra resuena con toda su dureza. La Palabra, en su contenido esencial, implica una elección, una alianza del tipo de la propuesta por Josué; [según vemos hoy en la primera lectura] implica elecciones no siempre fáciles ni siempre sin dolor. Y frente a los compromisos que dan la impresión de echar a perder la vida, nos sentimos tentados, también nosotros los discípulos, a pensar como la mayoría: la Iglesia exagera ·en sus demandas, quiere complicar la vida, la Palabra ha de ser interpretada, las nuevas condiciones de la sociedad no permiten vivir siguiendo ciertos parámetros del pasado...



Mantenerse en la sensatez

(Agosto 19, 2018)

Muy apreciados feligreses:

Siguiendo al Apóstol San Pablo en su exhortación a la comunidad de Éfeso, quiero aprovechar sus palabras que nos invitan a vivir sobrios para no perder el sentido.

Precisamente es este el campo abonado para que la confusión, compañera de la insensatez, crezca y acabe con la verdadera orientación que nos permite avanzar sin limitaciones de nuestra libertad. Esa orientación no nos la da el vino que embriaga sino el vino que la Sabiduría ha mezclado para acompañar los otros alimentos que nos brinda en el banquete al que invita a cada uno de nosotros.

Es esta invitación un síntoma indiscutible de la fecundidad y generosidad de la Sabiduría ya que no teme quedarse sin reservas, pues, es ella la misma fuente de toda bondad y en este caso del vino y flor de harina con que prepara el suculento banquete al que nos invita. Participar en este banquete supone crecer en sensatez y dignidad personal ya que nuestro criterio se va configurando según el criterio de la propia Sabiduría de Dios. Nada ni nadie puede acusar de falsedad a esta verdad que la Sabiduría nos propone: solamente el enredador (el Diablo) puede hacer argumentos falaces que confundan a los que por falta de nutrición carecen de defensas suficientes para detectar la falsedad de los argumentos diabólicos.



Vivan en el amor

(Agosto 12, 2018)

Muy queridos hermanos(as):

Es una alegría para mí estar con ustedes a través de este medio que Dios nos concederá cada domingo para compartir las reflexiones que irán marcando nuestro caminar en esta parroquia de Nuestra Señora del Tepeyac. Estoy convencido que Dios a través de su Palabra, irá guiando nuestro caminar, es así que deseo empezar este domingo siguiendo el consejo que San Pablo daba a los habitantes de Éfeso. Ellos habían experimentado muchas dificultades a nivel de su vida de fe, y luego, sabiendo que tenían que animar a la comunidad es que trata de ayudarles en su caminar de cada día, así se atreve a darles la norma suprema de la vida. “Sean imitadores de Cristo, compórtense como hijos queridos del Padre celestial y vivan en el amor tal como Cristo los amó y se entregó por nosotros como ofrenda y víctima de suave olor”. Por ello, San Pablo insiste que, nada de egoísmos que no hacen sino generar ira, enfados, insultos y toda maldad. Cuando el amor es la búsqueda y goce del verdadero bien nunca produce amargura, pues, la dificultad radica en nuestra ignorancia que acaba seduciéndonos con la necedad. De esta manera acabamos queriendo ignorar para no tener que afrontar la verdadera sabiduría que entiende y experimenta el amor como algo sagrado y que convierte nuestra vida en un auténtico derroche de generosidad. Vivir en el amor es comunicar vida, esforzarse por alcanzar los medios necesarios y no descuidar la tentación de caer víctimas ante los bienes que no duran.



Decimosexto Domingo del Tiempo Ordinario

(Julio 22, 2018)

EL DESCANSO SABATINO

El descanso sabatino. Escuchamos esas palabras y muchas personas piensan en la obligación de ir a la Misa dominical. Hoy, escuchamos a Jesús que dice a sus discípulos: "Vengan a un lugar solitario a descansar por un rato". Este es el verdadero espíritu del descanso sabatino, dedicar un tiempo para alabar a Dios, participar en la Eucaristía, para refrescar el cuerpo, la mente y el espíritu. Pensando de esta manera, el descanso sabatino no es una obligación sino un privilegio, un don en lugar de una carga. Hacer el descanso sabatino comienza con un compromiso puesto primero en Dios. Eso es lo que los pastores que Jeremías llamó fueron a hacer, guiar al pueblo para ser el pueblo de y para Dios. Esto es lo que Jesús, el Buen Pastor, nos guía a hacer, y él nos muestra cómo hacerlo. No solamente Jesús dedica un tiempo para la oración y "descanso por un rato", él también dedica tiempo a las personas que lo necesitan. En el día de descanso, dedicamos tiempo con Dios, la familia, nuestra comunidad de fe y amigos. Y este tiempo dedicado "con" nos ayuda a reorientar nuestras vidas hacia lo que es más importante.




Decimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario

(Julio 15, 2018)

LLAMADO A LA MISIÓN

Como cristianos bautizados, cada uno de nosotros está llamado a la misión. Cuando los católicos escuchamos la palabra "misión", por lo regular muchos pensamos de quienes van a países lejanos para servir y compartir su fe. Algunos podrían también pensar de una misión parroquial, un tiempo de gracia dedicado a reflexionar, por lo regular guiado por un predicador invitado. Recuerdas una de las frases muchas veces citada de la película Misión imposible: "Tu misión, si decides aceptarla . . ." Algunas veces usamos la palabra misión para describir nuestro propósito o meta, lo que se nos ha encomendado hacer. Pensar de misión de esta manera hace nuestra llamada como cristianos más clara. Nuestra misión es vivir como un pueblo cristiano, compartir nuestra fe, ser un pueblo de servicio y mostrar el amor de Cristo a los demás en las formas como vivimos nuestras vidas todos los días. La elección de vivir como un pueblo de misión es nuestra. ¿Cómo vives o vivirás como una persona de misión?






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