Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

Séptimo Domingo de Pascua

(Mayo 13, 2018)

LA COMUNION DE LOS SANTOS

Hace exactamente siete meses celebramos la festividad de Todos los Santos. Aquí maravilloso tesoro hemos heredado con la comunión de los santos! Hoy nos centramos en los primeros santos nombrados por la Iglesia: los discípulos del Señor. La elección de Matías, de la manera como es relatada en la lectura de hoy de los Hechos de los Apóstoles, es una historia maravillosa sobre cómo la naciente Iglesia respond’a a las necesidades de una creciente comunidad. Las estadísticas muestran que el número de miembros en la Iglesia ha crecido sostenidamente en los últimos años. Muchos han respondido al llamado del Señor y han ingresado en el proceso de iniciación denominado el Rito de la Iniciación Cristiana de Adultos. Uno de los grandes himnos que entonamos en la Vigilia Pascual, mientras se acercan a la fuente bautismal los que van a ser bautizados, es la Letanía de los Santos, en la que invocamos el nombre de los que ahora descansan en la presencia del Señor. En el bautismo de los candidatos la Iglesia se renueva otra vez.




Quinto Domingo de Pascua

(Abril 29, 2018)

RAPIDO Y LENTO

Nuestras lecturas de hoy ofrecen un fuerte contraste que sugiere la amplia variedad de las formas en las que actúa Dios. En el libro de los Hechos, hay gran y profunda actividad que sucede de manera rápida. Pablo, que fue un líder perseguidor de los primeros cristianos, acababa de tener un encuentro con Jesús en el camino a Damasco. En el pasaje de hoy, Pablo de pronto se ha convertido en un poderoso testigo de Jesús, arriesgando su vida y asombrando tanto a cristianos como a sus enemigos. Este es Dios que actúa de manera rápida y todos tratan de mantenerse al día.

En contraste, en el Evangelio de Juan, Jesús describe a la vid y sus ramas los sarmiento dando fruto. La vid y los sarmientos por su propia naturaleza actúan lenta y silenciosamente. El mismo pasaje es repetitivo y meditativo, invitándonos a ir despacio y a escuchar lo que está pasando debajo de la superficie. Esto habla del despacio y paciente trabajo de Dios.



Cuarto Domingo de Pascua

(Abril 22, 2018)

DAR LA VIDA

En el Antiguo Testamento, muchas veces Dios es descrito como el pastor del pueblo de Israel. Así cuando Jesús invoca esta imagen de Dios para describirse así mismo, sorprende aún a sus propios discípulos. En el Evangelio de hoy, él toma esta imagen un paso adelante del Antiguo Testamento, como el Buen Pastor, él pastor "debe dar su vida". Esta frase se afirma, con algunas variaciones, cinco veces en el corto pasaje de hoy. Jesús está describiendo el significado de su vida y de su muerte.

Con firmes raíces en la historia de Israel y su Dios, Jesús está ahora empezando un nuevo capítulo. Él está ayudando a sus discípulos a darle sentido a su muerte, él está revelando el infinito amor que él y el Padre tienen por su rebaño. Para seguir a Jesús, ser una parte del rebaño de Jesús, significa participar en el mismo sacrificio de amor.




Tercer Domingo de Pascua

(Abril 15, 2018)

EL SORPRENDENTE MESÍAS

Después de la crucifixión de Jesús, sus discípulos estuvieron desesperados. No solamente habían visto la terrible muerte de su maestro, sino que sus propias vidas estaban en riesgo, pues la crucifixión les sugería que Jesús no era el tan esperado mesías después de todo. Se había anticipado que el mesías llegaría al poder, liberando a Israel de la dominación extranjera e indicando el tan anhelado regreso de que Dios volvería a habitar con Israel. La crucifixión les sugería la posibilidad del rechazo de Dios hacia Jesús o del fracaso de Jesús para lograr los propósitos de Dios.

Esto es parte por qué los discípulos se asombraron cuando Jesús apareció. Dios reivindicó a Jesús al resucitarlo. La Resurrección reveló que las promesas de Dios se cumplieron, precisamente por medio de la muerte. Por medio de la cruz, Dios había liberado a las personas del pecado y la muerte. Dios verdaderamente había regresado en Jesús y luego en la presencia y actividad del Espíritu Santo. El dominio del pecado y la muerte se habían roto. La Resurrección fue la primera muestra del nuevo reino de Dios en Jesús.




LAS LLAGAS DE JESÚS

(Abril 8, 2018)

En el Evangelio de Juan, Jesús se aparece dos veces a sus discípulos, y en esas apariciones Jesús les muestra las llagas de su crucifixión. De hecho, Tomás las toca. Las llagas de Jesús no desaparecieron después de su resurrección. Con eso, Jesús quiere que sus seguidores sepan que su sufrimiento, y los nuestros, sean parte de nuestro encuentro con él. Jesús reveló cómo Dios está presente en nuestro sufrimiento, uniéndose en nuestros momentos más dolorosos con consuelo y misericordia.

El sufrimiento es un gran misterio y no podemos explicar o justificar adecuadamente las muchas llagas que experimentamos a lo largo de la vida. Sin embargo, en la oración Dios puede abrir un camino por delante. El Espíritu Santo puede ofrecer sabiduría para percibir cuándo o cómo nuestros sufrimientos hacen posible la sanación o la esperanza para otros y para nosotros mismos. Cuando entramos en este misterio seguimos a Jesús, quien confió radicalmente en Dios para transformar sus sufrimientos a una nueva vida.




Domingo de Pascua

(Abril 1, 2018)

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ

Hoy el Evangelio empieza en la oscuridad. María Magdalena viene al sepulcro antes del amanecer. Ella, y luego dos discípulos, ven el sepulcro vacío y al mismo tiempo están espantados y asombrados. El pasaje se detiene antes de la primera aparición, lo que nos permite hacer una pausa y notar completamente su desorientación y confusión.

El Evangelio de Juan tiene muchas imágenes del pasaje de la oscuridad a la luz y de la ceguera a la vista. Cuando Jesús sanó al hombre ciego en Juan 9, y devolvió la vida a Lázaro en Juan 11, su transición a la luz fue gradual y difícil. Los discípulos también fueron lentos y recios a entender lo que Jesús decía y hacía, tanto antes y como después de la Resurrección.







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