Mensajes de nuestro párroco

“Preparen la venida del Señor”.

(Diciembre 10, 2017)

Durante el tiempo de Adviento hay una invitación contante a preparar la venida del señor; a la luz del Evangelio. Esta llamada del señor se hace presente hoy por medio del profeta Isaías y Juan Bautista. Tanto el profeta como el precursor nos invitan a despertar la esperanza del ‘día del señor’. Debemos remover los obstáculos que estropeen su llegada a nuestra vida..

La liturgia de la palabra en este segundo domingo de adviento gira entorno a la conversión no como un proceso emocional sino como un cambio de actitud y el profeta Isaías lo describe como un camino que debemos transitar con valentía y firmeza si queremos salir de nuestra mediocridad espiritual y de todos nuestros miedos que nos acomplejan. Hoy el Señor quiere alivianar nuestras cargas que nos abruman causadas siempre en su mayoría por nuestros pecados por eso es un invitación explicita al cambio y al arrepentimiento para construir una comunidad de conversos capaces de ayudar siempre a la renovación de mundo y al compromiso cristiano..




“Velen y estén preparados porque no saben cuándo llegará el momento”.

(Diciembre 3, 2017)

Hoy damos inicio al Tiempo de Adviento y con él, el comienzo del nuevo año litúrgico. La palabra de Dios nos invita en este primer domingo a tener una actitud vigilante, y sobria y laboriosa, para liberarnos de todo aquello que nos encadena y no nos deja dominar nuestro sueño. No dejemos enfriar nuestro corazón, para que cuando llegue el Señor nos encuentre realizando bien nuestra tarea de transformadores del mundo..

Hoy el profeta Isaías nos dice que el Señor que viene es un Padre que salva y nos libera de nuestras esclavitudes ocasionadas por el pecado. Nosotros somos como arcilla en sus manos y por tanto debemos reconocernos frágiles y pecadores para que podamos experimentar la ternura de ese buen padre Dios que nos ama y sana nuestras heridas con el aceite de su amor..




El Reinado de Dios en nuestras vidas y en la Historia.

(Noviembre 26, 2017)

Queridos hermanos, hoy celebramos a nuestro Señor Jesucristo como Rey del Universo, celebración que cierra el año litúrgico y da paso a un nuevo tiempo de gracia y bendición, el Adviento. Esta solemnidad nos remite a pensar que si Cristo reina en nuestra vida, todo cuanto hagamos debe ser relejo de su reinado. El profeta Ezequiel, en la primera lectura, nos presenta una manera de reinar según Dios: ser buenos pastores de todo lo que se ha encomendado a nuestro cuidado; esto implica saber curar las heridas de las ovejas descarriadas. Cristo reina desde el amor del Padre no desde el ideal del mundo, el reinado de Jesús no es como el de los grandes y poderosos del mundo, que solo buscan su beneficio y se olvidan de los pobres y necesitados; Jesús se dirige a todos de manera especial a los despreciados, marginados y desposeídos para construir un nuevo pueblo, uno que no siga la lógica del mundo, sino que su ley sea el amor. El salmista continua con elocuentes palabras que resaltan la misión del pastor: ‘nada me falta, me hace recostar en verdes praderas, preparas una mesa, tu bondad y misericordia todos los días’..




Dichoso el que hace la voluntad de Dios.

(Noviembre 19, 2017)

Terminando este año litúrgico el Señor nos invita a evaluar nuestra vida y a cuestionarnos sobre los dones y talentos que hemos recibido ¿Hemos hecho fructificar los dones que el Señor nos dio para el servicio de su reinado? Así mereceremos escuchar de sus labios las palabras; ‘Entra tú también en el gozo del banquete de tu Señor..

La liturgia de la palabra inicia con el libro de los proverbios haciendo una exaltación de la mujer. Hoy, donde la mujer aún es discriminada por el hombre, esta palabra viene como dulce brisa que debe refrescar nuestra vida y nuestros espacios de comunidad y de familia.

El autor sagrado resalta la figura de la mujer. Ella, llena de una armonía interior sólida y concreta; capaz de ayudar a su marido y sostener la familia, se convierte en un ejemplo viviente de lo que significa valorar y hacer fructificar al máximo los dones de Dios. Con el Salmo expresamos ‘Dichoso el que teme al Señor’, y por eso quien sigue su camino tendrá abundantes bendiciones. Que nunca nos falte el temor de Dios porque es un camino seguro para nuestra salvación.




¿Le Gusta Ocupar Los Primeros Puestos?

(Noviembre 5, 2017)

Cada profesión tiene sus peligros y tentaciones particulares. Los banqueros tienen la tentación de quedarse con el dinero ajeno, los que venden por ejemplo fruta la tentación de dar menos de lo correcto y así podemos seguir en todas las profesiones. Pues bien la tentación de los que tiene autoridad es precisamente abusar de ella. Se creen que son de esa autoridad y la aprovechan para su propio beneficio..

De esta tentación no estamos nosotros los cristianos exentos y más los que préstamos un servicio o ministerio. Estamos aquí puestos por voluntad de Dios y nuestra identidad y trabajo es precisamente SERVIR a la comunidad y atender a los más débiles. Repartir el pan de la palabra y de la Eucaristía de modo que la mesa de la fraternidad tenga lo suficiente. Pero como somos humanos, también conocemos la tentación, a veces y muchas veces caemos en ella.




Ser cristiano es vivir amando

(Octubre 29, 2017)

Los sacerdotes llevamos años predicando cada domingo y diciendo a los fieles cristianos que tienen que amarse unos a otros, que el amor es el mandamiento mayor para los cristianos, que Dios nos ama por encima de todas las cosas, que es nuestro PADRE. El evangelio nos vuelve a recordar el mismo mensaje..

La pregunta del fariseo estaba llena de mala intención como la del domingo pasado: “¿pagamos tributos al Cesar?” Para los fariseos todos los mandamientos eran igualmente importantes. Todos debían ser cumplidos con el mismo rigor. Aquel fariseo, al preguntarle a Jesús cual era el mandamiento más importante, quería ponerlo en dificultades. Pero Jesús no tuvo miedo y respondió con claridad: toda la ley y los profetas se resumen en dos mandamientos, amar a Dios y amar al prójimo. No falta más. Todas las demás normas dependen de estos dos mandamientos mayores. Esto que escucharon con sorpresa los fariseos, nosotros tenemos que tenerlo hoy presente. Todos nuestros deberes como cristianos se resumen en los dos: Amar a Dios y amar a los hermanos.






      Page 1 of 19    >  >>