Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

Bienaventurados los infelices

(Febrero 17, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Así de contundente y sorprendente suena el contenido de las bienaventuranzas que Jesús proclama ante sus discípulos. La felicidad que procura el mundo no es requisito para ser bienaventurado; es más, la felicidad o dicha de este mundo puede alejamos de la verdadera dicha, la que trasciende nuestros deseos inmediatos y es capaz de producir en nosotros el verdadero gozo y bienestar.

Lo más sorprendente de estas bienaventuranzas es que los infelices, los que son pobres, los que tienen hambre, los que están tristes y los que son perseguidos o rechazados por la sociedad, son los principales destinatarios de esta bienaventuranza. Y se refuerza este destino al poner en un ¡ay! la felicidad de quienes son ricos, están saciados, se ríen y gozan del aplauso de los de más. La dicha es para los primeros, los infelices, y no está asegurada para los segundos, que serán los que se lo están pasando muy bien.




Por tu palabra echaré las redes

(Febrero 10, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

ste domingo la liturgia nos propone la imagen San Pedro que después de una larga noche de pesca sin resultado alguno esta desalentado. Es una gran imagen que nos sirve para comprender tantas y tantas fatigas que de quienes trabajan por una causa y al final de cada jornada apenas si quedan fuerzas para emprender de nuevo la tarea cotidiana. Es importante ver que la experiencia del fracaso no debe reducirse a una simple mala suerte; quizás es tiempo de que podamos tener en cuenta que muchas veces el fracaso forma parte de nuestra limitación, ello nos ayude a ordenar nuestras fuerzas de manera eficaz, de esta manera podremos alcanzar muchas metas.




Profetas para nuestro tiempo

(Febrero 3, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Estoy seguro de que han escuchado la expresión del evangelio que dice “que ningún profeta es bien mirado en su tierra”. O lo que es lo mismo: la fuerza de la palabra del profeta no está en su verdad, ni siquiera en sus convicciones profundas, sino en el Dios que le ha seducido, le atrae y le arranca de su propio pueblo para hablar de Dios a todas las naciones. De esta manera su lenguaje adquiere una fuerza que traspasa las fronteras de la verdad conocida, de la verdad familiar a la que uno se habitúa y cree ya dominar. La palabra profética trasciende los deseos y aspiraciones del hombre; esta enraizada en la propia intimidad de Dios, que se nos revela como un don vivido.




Solidez de las enseñanzas

(Enero 27, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Cuando vemos a nuestro alrededor, podemos constatar que lo que mas nos atormenta nuestro animo es la falta de seguridad y de solidez en lo que nos apoyamos. Cuando hablamos o actuamos sin un respaldo que garantice el valor de lo que decimos o hacemos, corremos el riesgo de sentirnos desconectados de la verdadera vida que sólo procura la verdad. A menos que nos hayamos acostumbrado a la insensatez, y por tanto a la insensibilidad de lo que es verdadero, toda vez que no estemos seguros de hablar y obrar según la verdad, se producirá en nosotros una sensación de vacío y de vanidad, que debería avergonzarnos y reconocer esta confesión como el punto de arranque para retornar a la búsqueda de la verdad y de la vida.




No tienen Vino

(Enero 20, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Muy apreciados hermanos y hermanas Terminado el tiempo de Navidad, iniciamos el Tiempo Ordinario. Las lecturas de hoy nos muestran como Dios, por amor a su pueblo, no quiere callar. No quiere permanecer en silencio y apartado de la condición humana. Dios no se queda al margen ante las necesidades del pueblo que él se ha escogido.

En el relato de la boda de Cana, encontramos al vino coma protagonista de la fiesta. Este es un lenguaje claramente simbólico, San Juan ha querido narrarnos el primero de los signos, acciones admirables, que Jesús realizó para manifestar su gloria y acrecentar la fe en sus discípulos.




Bautismo del Señor

(Enero 13, 2019)

Muy apreciados hermanos y hermanas.

Con este domingo cerramos las fiestas litúrgicas navideñas celebrando el bautismo que recibió Jesús en el río Jordán, justo antes de empezar una etapa pública de su vida. Fue una manifestación de Dios dándonos a conocer que Jesús es el Hijo de Dios, el ungido del Espíritu de Dios, el que anuncia la Buena Nueva a los pobres.

Este hecho nos hace plantearnos sobre El bautismo de los niños, hoy. En una reunión de preparación a los padres que piden el bautismo para su hijo o hija, planteábamos la siguiente pregunta, ¿cómo querían que fuese su hijo de mayor? Se obtuvieron varias respuestas como «buena persona», «feliz», «responsable», «con éxito en la vida», «con valores de referencia», «que ame y se sienta amado», «que sea agradecido y generoso», etc. Bien esto nos llevaba a plantearnos: «Ya que pedimos el bautismo para nuestros hijos, “que puedan conocer, amar y seguir las enseñanzas de Jesús”». Seguidamente el coloquio catequético giraba alrededor de la vida como regalo, de los signos del amor de Dios, de los signos de la celebración y del compromiso de los padres de estar junto con sus hijos…







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